La clave del éxito: un proceso de recocido intachable

El recocido de estabilización no es tan sencillo como puede parecer; solo con un proceso bien ejecutado se obtiene un resultado impecable. Por este motivo, Meusburger lleva alrededor de treinta años utilizando sus propios hornos.

Puesto que la calidad de las propias chapas gruesas es decisiva para el posterior mecanizado de placas y barras, Meusburger es muy exigente con sus proveedores de acero. Así y todo, como bien es sabido que más vale pasarse que no llegar, para comprobarla realizamos un análisis espectral y un ensayo de resistencia de todas las chapas en nuestras instalaciones. Únicamente el acero impecable procedente de acerías de renombre logra superar los controles de calidad de Meusburger y llega a uno de los tres hornos de Meusburger, que suman una capacidad total de 240 toneladas al día.

Reducción de tensiones

Gracias al recocido de estabilización, las tensiones previas del material se reducen a un mínimo sin que se altere en esencia su microestructura o resistencia. El uso de acero estabilizado supone una gran ventaja durante el maquinado: si aún hubiera tensiones en el material, este podría deformarse durante el serrado o fresado. Para que el proceso de estabilización sea efectivo, es importante que las placas se calienten homogénea y lentamente; y que, una vez alcanzada la temperatura deseada, esta se mantenga durante 6 horas. Con ello se garantiza que incluso las placas gruesas se calienten hasta el núcleo.

Menor desgaste y mayor capacidad

El método, desde la rigurosa inspección de las chapas gruesas hasta concluir la última fase del recocido de estabilización, garantiza el bajo riesgo de deformación en el mecanizado de los productos de Meusburger. Al estabilizar el material reducimos sus tensiones a un mínimo, lo que se traduce en un menor esfuerzo para máquinas y utillajes, un menor riesgo de rotura de estos últimos y un mejor acabado superficial del material. Así resulta más fácil mantener las tolerancias al desbastar. Además, gracias a la escasa probabilidad de deformarse, las piezas no requieren apenas procedimientos posteriores y se evita el excesivo desgaste de las herramientas de corte. La estabilización previa impide a su vez que se alteren las dimensiones o la forma al someter las planchas a los tratamientos térmicos sucesivos.

El consiguiente recorte de los ciclos de mecanizado y la prolongación de la vida útil de los utillajes dejan margen para otras tareas. Esto conlleva un acortamiento de los tiempos de trabajo y un ahorro de costes y, a la larga, supone una ventaja competitiva.

Profundice en el proceso de recocido de estabilización de Meusburger con nuestro nuevo vídeo, que encontrará en www.meusburger.com/recocido-de-estabilizacion.
Norman Jussel
Business Develop Manager
MEUSBURGER

 

 

 

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *