La limpieza por ultrasonidos se basa en la transformación de energía eléctrica en energía mecánica mediante transductores piezoeléctricos que componen el emisor de ultrasonidos. Este transmite ondas de muy alta frecuencia al seno de un fluido, contenido en la cuba de limpieza. La pieza sumergida recibe la implosión de pequeñas microburbujas que producen un microcepillado