Presente y futuro del composite en España

Oscar Barranco
Director de MetalMadrid

El sector del composite presenta un crecimiento imparable desde el año 2006 en diferentes sectores industriales en España y, por supuesto en la construcción. Ya en 2014 las previsiones de crecimiento eran del 15% al 20 % en la industria y los pronósticos de entonces apuntaban a una multiplicación por cuatro en su uso en sectores como el aeronáutico. Así lo recogía el diario El País (4 de agosto de 2014) en su sección de economía, donde anunciaba un boom venidero en el uso de este tipo de materiales. Pues bien, los resultados han superado las expectativas y hoy los composites son un presente con un amplio futuro en constante crecimiento.  De hecho, ya en 2017 se anunciaba un crecimiento anual estable del 5 % para los siguientes años tras el boom vivido anteriormente.

Cualidades propias que impulsan el desarrollo de materiales compuestos.

Las causas de esta expansión las hemos atribuido generalmente a que los composites daban una excelente respuesta a lo que se denominan las tres E: Economía, eficiencia y elegancia, pero en la actualidad otros muchos aspectos se han sumado a su larga lista de ventajas.

No pasan inadvertidos los beneficios que representa para el medioambiente y la ecología en unos momentos en los que hay una conciencia generalizada y un activismo de todos los países por conseguir unos objetivos a corto y medio plazo que mejoren la eficiencia energética y preserven los recursos naturales. Los composites favorecen así procesos industriales y de construcción sostenibles.

Otro de los aspectos que más influye es la constante innovación y perfeccionamiento de los materiales. El I+D va ligado irremediablemente al sector del composite industrial. Hoy se trabaja fundamentalmente en investigaciones y ensayos sobre la unión de fibra de carbono y fibra de vidrio mediante materiales poliméricos y resinas, lo que conocemos como PRF o Polímeros Reforzados con Fibra. Se desarrollan nuevos y modernos procesos como el RTM, Resign Transfer Moulding, la infusión de grandes espesores, el Hand lay-up o la pultrusión. También se avanza en ensayos con nuevos materiales como el grafeno que supera ampliamente la dureza y propiedades del acero y es incluso más flexible y ligero que la fibra de carbono.

Se consiguen así, continuamente, materiales más flexibles, ligeros y resistentes potenciando sus cualidades específicas y añadiendo los valores deseados para sus fines, como el aislamiento, la capacidad estructural, la resistencia mecánica o la transparencia electromagnética, filtros de luz ultravioleta, durabilidad, resistencia a la corrosión y propiedades de reciclaje.

De esta forma, avanzamos hacia una industria que trasciende la mera transformación de las materias primas naturales para crear su propia materia perfeccionada. Una vez desarrollada solo es necesario aplicarla a la creación de productos específicos que obedezcan a los objetivos propuestos.

Ligereza, precisión, elasticidad, cualidades físicas especiales… Son todos atributos de estos materiales compuestos que facilitan la producción en serie de piezas, el ensamblaje en cadenas de fabricación o el montaje in situ. Del mismo modo, facilitan el diseño perfectamente ajustado a sus cometidos.

Circunstancias externas que favorecen su expansión a todos los sectores

Ya nos hemos referido a uno de los principales motores de la industria hoy en día: la protección del medioambiente. Y es precisamente fruto de este objetivo común a todas las industrias, que se están produciendo importantes innovaciones y cambios de orientación en los mercados que favorecen la demanda de los materiales compuestos.

Un claro ejemplo de esto es el fuerte desarrollo en la industria de la automoción de los coches eléctricos. Son precisamente estos vehículos los que necesitan materiales más ligeros y resistentes y encuentran en los PRF la solución óptima.

Otros factores como la necesidad de reducir la mano de obra especializada o simplificar los montajes con productos que incorporan en uno solo lo que antes debían conseguir entre varios, inciden de forma directa en los costes, la competitividad y la eficiencia.

Hacia dónde se dirigen los composites.

Todos los expertos coinciden en señalar al composite como el material del presente y el futuro. Su aplicación, además de a los sectores tradicionales como la construcción, la industria aeronáutica, el transporte o las energías se extiende cada día más a todo tipo de industrias y estos materiales se hacen presentes en la fabricación de productos tan heterogéneos como los drones, los teléfonos móviles y ordenadores, las prótesis médicas, el desarrollo de exoesqueletos con múltiples aplicaciones o la fabricación de equipos de rayos X.

Un crecimiento a todas luces imparable que hace prever que el composite sustituya casi por completo los productos desarrollados desde materias primas de origen natural, como la madera, la piedra, el hierro o el acero. Solo le queda por delante el reto de dar soluciones rentables y definitivas al reciclaje y a la posibilidad de alcanzar un residuo cero.

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